domingo, 14 de octubre de 2012

Completando cuentos ajenos

Nunca me ha gustado esto de completar cuentos ajenos por inolvidables regalos que fueran, pero creo que este, pese a no tener moraleja tenía un final que había que remediar. Retomemos desde el final para poder empezar. Cuando llegó a la pequeña cueva que era su objetivo se introdujo en ella y, con la paciencia de quien sabe que tiene todo el tiempo del mundo, comenzó a tejer su capullo….……Años después la chica con nombre de hombre decidió que era hora de volver a despertar y cuidadosamente empezó a destejer el capullo, bueno cuidadosamente al principio, porque ya sabemos que ella era muy impulsiva y muy abrupta cuando le daba la gana, que era casi siempre. Al principio no veía nada en aquella oscuridad, podríamos decir que tuvo miedo, pero claro ya no se acordaba de que era eso, contando con que alguna vez lo hubiera tenido, así que poco a poco empezó a intuir formas, y empezó a coger fuerzas para asomarse a la entrada de la cueva y saber que estaba pasando. El paisaje que vió le sobrecogió, le dio vértigo y evidentemente no le era familiar, estaba claro que no era su sitio y no entendía que hacía allí. Ni sabía tampoco el tiempo que llevaba allí olvidada, pero presentía que más del necesario, que en ese tiempo había perdido demasiadas cosas. Vió unos pájaros de largas patas volando por allí, le hubiera encantado saber volar como ellos y alejarse de allí, incluso creyó recordar que alguna vez lo llegó a hacer, pero está claro, la chica con nombre de hombre aún estaba demasiado aturdida por el tiempo de encierro y no sabía bien quién era y mucho menos quién había sido, aunque entre la niebla de sus recuerdos vió que no eran cigüeñas lo que ella solía ver volar sino gaviotas!! Eso era, tenía que dirigirse hacía el mar e instintivamente comenzó a andar despacito hacía el Norte y viendo las señales y las personas, algunas muy conocidas, que iba encontrando en el camino, supo que iba en la dirección correcta. ¿Continuará? Creo que a la chica de nombre de hombre le gustaría más un comenzará aunque aún no se haya dado cuenta de que sigue sin saberse peinar.

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