lunes, 7 de mayo de 2012
Abriendo timidamente la ventana
Asumí que las casualidades habían decidido un día desaparecer, cuando de sopetón me estampo de frente con una de ellas y ya no me queda otra que hacerles frente y no mirar para otro lado y el golpe es tan fuerte que me saca de mi letargo, y me hace darme cuenta de que no es que hubiesen desparecido, simplemente que había optado por ignorarlas…abro los ojos y me hago cargo de que la prosaicidad, poquito a poco y en silencio ha ido ocupando cada rincón, cada espacio, ahogando cualquier irrealidad, cualquier sueño, cualquier proyecto…abro tímidamente la ventana, solo un resquicio, ya que el miedo también se ha colado no sé cuando sin ser invitado, y dejo pasar la lluvia y me mojo y recupero algunas de las sensaciones enterradas hace tiempo y guiño un ojo a las nubes, si, sé que aún queda mucho por limpiar, sanar y recuperar, pero vuelvo a vislumbrar mi isla escondida aunque me toque seguir remando contracorriente, hacia un mar de verdad con mucha lluvia, allí detrás de la niebla.
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